Censos Italianos

Los primeros censos de los estados italianos pre unitarios fueron los de Piemonte, en los años 1838, repetido en el 1848, y 1858. En 1841 tuvo lugar el del Gran Ducado de Toscana. El primer gran censo del nuevo Reino de Italia fue llevado a cabo en 1861.

Ademas de los censos italianos que son una fuente importante de información familiar, las parroquias italianas llevaron otro tipo de registro desde el año 1563 cuando lo dispone el Concilio de Trento, y son los registros de nacimiento y matrimonio y en el año 1614 se agregan a estos registros los de muerte y los Stato delle Anime.

De este modo una preciosa fuente de información se encuentra disponible en todas las parroquias.

Stato Delle Anime

Estos Stato delle Anime reflejan el elenco nominativo de las personas que vivían en la jurisdiccion de la parroquia re agrupadas por familias, que el Parroco era obligado a realizar todos los años, en ocasión de la bendición pascual de las casasDe cada familia se indicaba el nombre de cada uno, ( solo el jefe de familia portaba el apellido) la relación que tenía con el jefe de familia, la edad, el sexo de los niños, el estado civil de las mujeres. Estos registros son fuente importante de información

Censo Italiano 1861

El primer censo italiano de 1861 fue importante porque unió por primera vez a la población del recién nacido Reino de Italia en una sola fotografía demográfica y social revelando datos cruciales sobre el analfabetismo y las condiciones de vida
Objetivos y valor del censo
Unidad nacional ya que permitió al gobierno contar a los habitantes que eran cerca de 22 millones en 1861 después de siglos de divisiones regionales
Base administrativa porque proporcionó los datos esenciales para organizar los impuestos las escuelas y las leyes del nuevo Estado
Radiografía social debido a que reveló la realidad del país como una tasa de analfabetismo del 75% y una fuerte presencia rural del 68,5%

Quien lo realizo?

En la noche entre el 31 de diciembre de 1861 y el 1 de enero de 1862, nueve meses después del nacimiento de Italia como estado, se realizo el primer censo  de la población, dividida por sexo, edad y estado civil.

El promotor de la iniciativa fue el ministro de agricultura, Filippo Cordova, quien en un informe destacó su urgencia, dado que en muchas áreas del país no había habido actividad censal durante más de treinta años.

La primera encuesta – Los datos, recogidos del Censo General de Población y Vivienda, registraron 22.182.377 habitantes, con un 51 por ciento de sexo masculino.

La edad promedio era de 27 años, los niños menores de 10 años representaban el 24 por ciento del total y las familias eran numerosas (con un promedio de 4 miembros).

Nápoles (unos 447.000), Turín (204.000) y Milán (196.000) fueron las ciudades con mayor número de habitantes.

La cifra más alarmante estaba relacionada con el analfabetismo: el 78 por ciento de los italianos no sabía leer ni escribir, con picos del 90 por ciento en Calabria, Sicilia y Cerdeña.

Todo el censo, incluida la publicación de los resultados, costó 640.000 liras (29,38 liras por cada 1.000 habitantes).

A partir de 1861 se respetó siempre la periodicidad decenal del censo, con sólo dos excepciones: en 1891, por dificultades económicas, y en 1941, por la guerra.

Otra excepción fue el censo de 1936, realizado apenas cinco años después del anterior a raíz de la reforma legislativa de 1930 que había cambiado su periodicidad,

inmediatamente después se reportó cada diez años y se mantuvo sin cambios.

En las rondas de 1861 y 1871 coincidieron los conceptos de convivencia y familia, y se separaron a partir de 1881.

En los censos de 1861, 1871 y 1881 se clasificó a la población como «población de núcleos, caseríos y casas dispersas» definición que desapareció a partir de 1901.

A partir del Censo de 1931 se introdujo el concepto de “centro”.

En 1910, por primera vez, se estableció un límite de edad de 10 años para responder preguntas sobre el trabajo.

Censo Italiano 1871

El censo de 1871 se realizó diez años después del de 1861 para establecer una cadencia decenal regular, alinearse con los estándares internacionales y actualizar los datos tras las nuevas anexiones territoriales.
El gobierno italiano decidió repetir la operación cada diez años, un intervalo ideal para seguir los cambios de la población sin pesar demasiado en las arcas del Estado.
Entre 1861 y 1871, Italia se había ampliado con la adquisición del Véneto en 1866 y de Roma en 1870, lo que hizo necesario un nuevo conteo oficial para incluir los nuevos territorios.
Muchos Estados europeos ya utilizaban la regla de los diez años para sus estadísticas de población.
Tras la Primera Guerra Mundial en 1919, se unieron al Reino de Italia el Trentino-Alto Adigio, Gorizia, la Venezia Giulia, Trieste e Istria, según el Tratado de Saint-Germain.
Entre 1920 y 1924, se sumaron la isla de Saseno en 1920 y la ciudad de Fiume en 1924.
 

Consultamos en forma personal Censos Italianos

Los registros y volúmenes impresos de los censos históricos italianos se pueden consultar en persona en diferentes instituciones públicas según el tipo de datos que se busque.
Para consultar los folios nominativos originales con los nombres de los habitantes y datos familiares, se debe acudir a los Archivos de Estado de cada provincia, ubicados en la capital de cada territorio,
 
Como asi tambien en  los Archivos Históricos Municipales de cada Comune, aunque en estos últimos la disponibilidad varía por posibles pérdidas históricas.
Por otro lado, si la investigación es de carácter estadístico, académico o demográfico para revisar las conclusiones generales, se debe visitar en Roma la Biblioteca Central del Instituto Nacional de Estadística, que conserva todos los volúmenes oficiales publicados desde 1861, o el Archivo Central del Estado para revisar la documentación administrativa general.
 

Inmigracion Italiana

La inmigración italiana a Argentina, proveniente principalmente de regiones como Piamonte, Calabria y Sicilia, consolidó una fuerte red comunitaria con instituciones de socorro mutuo, hospitales y escuelas bilingües.
 
 El flujo fue sobre todo  masculino, aunque con una relevante participación femenina, y tras la Segunda Guerra Mundial, el movimiento disminuyó debido al estancamiento económico argentino y a nuevos destinos europeos.

 

 
 

Hotel de los Inmigrantes

El Hotel de Inmigrantes comenzó a construirse en el año 1906 y se inauguró oficialmente en 1911, ubicado cerca del puerto de Buenos Aires.

Su función principal fue recibir de forma gratuita a los miles de extranjeros que llegaban a la Argentina, brindándoles alojamiento y comida por un período máximo de cinco días.

El complejo tenía capacidad para tres mil personas y contaba con un hospital propio para la atención médica de los recién llegados.

Además, funcionaba allí una oficina de empleo encargada de orientar a los migrantes y conseguirles puestos laborales en distintas provincias del país.

El establecimiento cerró definitivamente sus puertas en 1953

Puerto de Genova

La inmigración italiana hacia America se produjo mayoritariamente del Puerto de Genova.

Las naves partian del puerto de Napoli y hacían escala en Genova donde completaban la carga de inmigrantes.

Las principales compañías navieras que llevaron a los inmigrantes italianos a América fueron la Navigazione Generale Italiana, la Compagnie Francaise Chargeurs Reunis y la Hamburg Sudamerikanische, partiendo principalmente desde Genova y Napoles. Los barcos contaban con la participacion de compañias extranjeras inglesas, francesas y alemanas que hacian escalas en la peninsula. La gran mayoria de las personas viajaba en tercera clase, ubicada en las bodegas o salones colectivos con un espacio muy reducido. El viaje en barco para cruzar el oceano Atlantico duraba entre 20 y 30 dias.

La rutina de embarque de los inmigrantes italianos hacia America a finales del siglo XIX y principios del XX era un proceso caotico, masivo y profundamente agotador que comenzaba dias antes de subir al barco.

 En primer lugar, las familias viajaban desde sus pueblos rurales en trenes de tercera clase hacia los puertos de Genova o Napoles, donde debian alojarse en pensiones abarrotadas o dormir en los muelles mientras esperaban la fecha de partida.

Una vez en el puerto, las autoridades portuarias y agencias navieras revisaban minuciosamente los pasaportes, los pasajes de barco y los permisos militares para verificar los documentos de cada viajero.

Posteriormente, todos los pasajeros debian someterse a una estricta inspeccion medica donde los medicos de la sanidad maritima buscaban sintomas de enfermedades contagiosas como el colera, el tifus o la tuberculosis, rechazando inmediatamente a los enfermos y desinfectando el equipaje de los aprobados.

 El proceso de abordaje continuaba en los muelles entre gritos, llantos y rezos de despedida, mientras los emigrantes subian por estrechas pasarelas cargando pesados baules de madera, colchones de paja y bolsas con provisiones.

 Finalmente, al ingresar al navio, los oficiales los dirigian hacia las bodegas y niveles inferiores, donde los pasajeros corrian desesperadamente para conseguir una litera dentro de los gigantescos salones comunitarios donde convivian cientos de personas durante toda la travesia.

Puerto de Napoli

Esta terminal marítima del sur de Italia funcionó como el canal principal de salida para las masas de trabajadores rurales provenientes de regiones como Calabria, Sicilia, Campania y Basilicata durante el auge migratorio ocurrido entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Mientras que las instalaciones del norte del país recibían mayormente a los viajeros de esa zona, los muelles napolitanos concentraron el éxodo de las poblaciones más vulnerables de la península con destino al continente americano.

Los viajeros que utilizaban los muelles de Napoli para embarcarse hacia el continente americano provenían de forma casi exclusiva del Mezzogiorno, es decir, el sur geografico de Italia. Las regiones con mayor volumen de emigrantes que se concentraban en este puerto fueron Campania, que es la misma zona donde se ubica la terminal maritima y que registro un éxodo masivo de trabajadores agricolas, y Calabria, una de las provincias que sufrio con mayor fuerza la crisis agraria y la pobreza estructural de la epoca. Tambien llegaban en grandes cantidades desde Sicilia, pues aunque contaba con puertos propios como Palermo, miles de personas cruzaban hacia Napoli para abordar transatlanticos mas grandes, ademas de los habitantes de Basilicata, una region mediterranea y montañosa que aporto un porcentaje altisimo de su poblacion total al flujo migratorio hacia el exterior. Por ultimo, las comunidades rurales de Apulia, Abruzo y Molise se trasladaban por tierra desde el centro sur de la peninsula para canalizar su salida definitiva a traves de esta misma terminal napolitana.