Los apellidos típicos del Valle de Aosta se diferencian en cambio por la presencia de elementos francófonos y franco-provenzales.
Bionaz, Diémoz y Grange se relacionan con localidades, mientras que Blanc, Rosset, Perron y Perrin (Pietro), Berthod (Berto) y Brunod (Bruno) se refieren a apodos o nombres personales.
Nótese la particularidad de los apellidos terminados en -az: Bethaz, Cretaz, Cunéaz, Curtaz, Marguerettaz, Artaz, Lucianaz.
Esta característica se explica por la costumbre de los redactores de los registros del ducado de Saboya de señalar que estos apellidos se pronunciaban con la z muda y con el acento en la penúltima vocal, así se pronuncia en el patois valdostano.
La z final era básicamente solo un símbolo gráfico que no correspondía a ningún sonido, pero se usaba para indicar la pronunciación plana del apellido. La misma explicación también se aplica a los apellidos terminados en -oz como Luboz o Diémoz.
Por último, hay apellidos con z que se pronuncian según las reglas de la lengua francesa, es decir, con acento troncal. Marcoz y Maquignaz se pronuncian de hecho Marcó y Makigná.